viernes, 31 de julio de 2009

Obesión 7 – El espacio y las estrellas

Per aspera, ad astra.
(“A través de las dificultades, hacia las estrellas”) –Séneca–


Buenas (y estrelladas) noches.

Esta semana, gente, como veces anteriores (véase en posts anteriores: “Noche” y “Lluvia”) me encarajiné con el cielo y sus cuestiones.

Esta vez va por el espacio en sí. Porque en ese remolino que entremezcla y fusiona los estímulos que quedan dando vueltas en esta gran habitación que es mi cabeza, en la cual uds. siempre son bienvenidos, dejaron sus estelas en el aire recuerdos de variada procedencia, todos con el sello inconfundible de la nocturnidad espacial.

Se dan la mano frente a mí Vincent Van Gogh y Stanley Kubrick, separados por un siglo, pero unidos por una visión.
Sólo un genio creador como el de Stanley Kubrick puede, en una película de 2 horas y 19 minutos, introducir poco menos de 41 minutos de dialogo y hacer de eso algo interesante. “2001: Odisea en el espacio”, la obra de arte a la que me refiero, pasó de ser una película defenestrada por los críticos de la época a investir el título de film de culto, imprescindible en toda colección.
Las cadencias, los climas, la intriga sobre la computadora con inteligencia artificial HAL 9000, los innovadores efectos especiales (especialmente en la escena final, la del psicodélico trip de colores que se pega David Bowman -el protagonista-), el memorable fragmento de las naves y telescopios al compás del “Danubio Azul”, el monolito, junto con la elipsis mas grande de la historia del cine, desde los primates hacia la nave, le valieron a esta peli quedarse a vivir en mi cabeza y partírmela. No es sentarse a ver una película, es recibir la posibilidad de vivir una experiencia.

La llave de la puerta que nos abrió Kubrick a esta nueva visión del espacio, oscuro, silencioso y abundante en misterios también la tenía Van Gogh. Claro que hablamos de otra rama del arte y de otra época, pero miren esto sino:






Se trata de la obra “De sterrennacht”, (en castellano: “La noche estrellada”) de mediados del año 1889.

Este cuadro fue pintado desde la ventana del Sanatorio Saint-Remy de Provence, donde el holandés retuvo la noche en su memoria, ya que fue creado de día.
Para subrayar lo afirmado anteriormente, sobre la visión que Vincent tenía sobre el espacio, y su capacidad artística para capturar en su plana la esencia de la noche y las estrellas, les dejo una frase que el autor le escribió a su hermano en una de sus cartas:

“Tengo una terrible necesidad... ¿diré la palabra?... de religión. Entonces salgo por la noche y pinto las estrellas”.

Seguramente a Vincent y a Stanley los une la frase con que abrí este post, pues ambos, a través de las dificultades, derrotando toda adversidad, han llegado a las estrellas. Han alcanzado la cima del potencial artístico y en sus obras han sublimado. Se han dejado a sí mismos en sus trabajos, quedando así en la memoria colectiva generación tras generación.



No quiero irme sin recomendar también, para ser justo, la respuesta rusa a 2001: Odisea en el espacio, que fue Solaris, de Andrei Tarkovsky. Se trata de algo en la misma tónica pero con otros condimentos filosóficos y existencialistas, línea divisoria que, por cierto, podría trazarse entre todas las películas del estadounidense y las del ruso.

Bueno, ahora sí.
Me despido, recordándoles que nada en el universo perece, todo está sujeto a transformarse.

Ah, y que todos estamos hechos de estrellas.

Uh, que cielo estrellado...

...va a estar lindo mañana entonces.

jueves, 23 de julio de 2009

Obsesión 6 – La lluvia

La lluvia borra la maldad
y lava todas las heridas de tu alma,
este agua lleva en sí
la fuerza del fuego,
la voz que responde por tí por mí...
y esto será siempre así,
quedándote o yéndote.

(De la canción “Quedándote o yéndote”, de
Luis Alberto Spinetta)



(cantando bajito: A mí la lluvia, a mí la lluvia, no me inspira...)

3… 2… 1…
¡Aire!

Hoy se me mojan las ideas con la lluvia de toda esta semana. No puedo sino escribir, esta vez, con el arrullo de las gotas bailando sobre el techo de mi casa.

Existen, en muchas expresiones artísticas, reflexiones sobre la lluvia. Muchas, y algunas muy buenas. Hay cientos de refranes y proverbios que se centran en la lluvia como concepto simbólico o tan sólo la describen. También existen descripciones de hechos a los que la lluvia ha modificado o en los que ha tenido un papel preponderante. Inclusive hay obras, como el poema que les dejo mas abajo, que hacen con el objeto que se enuncia, un surco de perfección entre todo lo escrito hasta ese momento. Se me ocurre que, si la lluvia es perfecta, lo es desde este poema de Garcia Lorca.

Pero hoy elijo, como se elije una lata en una góndola, para abrirles esta puerta a mis consideraciones, la introducción de este elemento narrativo que hace Paul Thomas Anderson cuando, en su película “Magnolia”, decide cortar el relato de manera shockeante y hace llover sapos como una plaga desde el cielo. Esto rompe en la vida de los personajes y su llana existencia, genera extrañamiento y conmoción en un lugar donde habitualmente no pasa nada fuera de lo común.

Toda la semana llovió por estos pagos. Eso cambia la agenda de todos, menos la de los enamorados. Son los únicos que no se acobardan (Como dice
Silvio Rodríguez en su canción Óleo de mujer con sombrero: “...la cobardía es asunto de los hombres, no de los amantes”) porque llevan un escudo y una armadura mas resistente que cualquier otra, que los protege de todo mal: Llevan el amor en el cuerpo y el alma, y el deseo les calienta el pecho.

Quienes aportan el mejor tema sobre como opera la lluvia sobre unos y otros, a mi juicio, son los
Beatles, en su canción “Rain”, primer canción en incluir voces al revés, grabada como lado B del single Paperback Writer, en las sesiones de Revolver (No siendo incluida ninguna de las dos en ese album).

Aquí les dejo la letra y un link para que vean a estos semidioses de la música en el contexto de uno de los primeros videoclips que se hicieron (formato cuya existencia es también atribuible a los Fab Four de Liverpool).

Rain

If the rain comes they run and hide their heads.

They might as well be dead.
If the rain comes, if the rain comes.
When the sun shines they slip into the shade
(When the sun shines down.)
And drink their lemonade.
(When the sun shines down.)
When the sun shines, when the sun shines.
Rain, I don't mind.
Shine, the weather's fine.
I can show you that when it starts to rain,
(When the sun shines down.)
Everything's the same.
(When the sun shines down.)
I can show you, I can show you.
Rain, I don't mind.
Shine, the weather's fine.
Can you hear me, can you hear me?
If the rain comes they run and hide their heads.
sdaeh rieht edih dna nur yeht semoc niar eht fI.
(Rain)
naiR.
(Rain)
enihsnuS.

http://www.youtube.com/watch?v=U2N2tymDcFo&feature=related



y, como broche de oro, les dejo lo mencionado arriba :


LLUVIA
de Federico García Lorca.


La lluvia tiene un vago secreto de ternura,
algo de soñolencia resignada y amable,
una música humilde se despierta con ella
que hace vibrar el alma dormida del paisaje.

Es un besar azul que recibe la Tierra,
el mito primitivo que vuelve a realizarse.
El contacto ya frío de cielo y tierra viejos
con una mansedumbre de atardecer constante.

Es la aurora del fruto.
La que nos trae las flores
y nos unge de espíritu santo de los mares.
La que derrama vida sobre las sementeras
y en el alma tristeza de lo que no se sabe.

La nostalgia terrible de una vida perdida,
el fatal sentimiento de haber nacido tarde,
o la ilusión inquieta de un mañana imposible
con la inquietud cercana del color de la carne.

El amor se despierta en el gris de su ritmo,
nuestro cielo interior tiene un triunfo de sangre,
pero nuestro optimismo se convierte en tristeza
al contemplar las gotas muertas en los cristales.

Y son las gotas: ojos de infinito que miran
al infinito blanco que les sirvió de madre.

Cada gota de lluvia tiembla en el cristal turbio
y le dejan divinas heridas de diamante.
Son poetas del agua que han visto y que meditan
lo que la muchedumbre de los ríos no sabe.

¡Oh lluvia silenciosa, sin tormentas ni vientos,
lluvia mansa y serena de esquila y luz suave,
lluvia buena y pacífica que eres la verdadera,
la que llorosa y triste sobre las cosas caes!

¡Oh lluvia franciscana que llevas a tus gotas
almas de fuentes claras y humildes manantiales!
Cuando sobre los campos desciendes lentamente
las rosas de mi pecho con tus sonidos abres.

El canto primitivo que dices al silencio
y la historia sonora que cuentas al ramaje
los comenta llorando mi corazón desierto
en un negro y profundo pentagrama sin clave.

Mi alma tiene tristeza de la lluvia serena,
tristeza resignada de cosa irrealizable,
tengo en el horizonte un lucero encendido
y el corazón me impide que corra a contemplarte.

¡Oh lluvia silenciosa que los árboles aman
y eres sobre el piano dulzura emocionante;
das al alma las mismas nieblas y resonancias
que pones en el alma dormida del paisaje!

Bueno, espero que disfruten de la lluvia de cualquier modo.

Puedo sugerirles una buena película, una buena compañía o una buena siesta. (incluso pueden acomodar las tres a piacere y disfrutar del combo)

Hasta la próxima semana (No se suspende por lluvia)

jueves, 16 de julio de 2009

Obsesión 5 – Los sueños y el otoño

Ten cuidado con tus sueños: son la sirena de las almas. Ella canta. Nos llama. La seguimos y jamás retornamos. (Gustave Flaubert)

¡Salu’ la barra! Esta entrega de mis dificultosas cavilaciones se hizo esperar un poco mas que de costumbre, les pido ténganme paciencia (si quieren sacar de mí lo que merece ser visto)
Me siento frente a ustedes, viajeros frecuentes de mi cabeza, le pido un vermouth al mozo, y me apresto a abrir un nuevo capítulo del itinerario que hasta hoy recorrimos en mutua compañía.
Esta semana apelo, para desarrollar un nuevo episodio de las reflexiones caprichosas que configuran las vísceras de este blog, a una antigua obsesión que tengo por una obra de arte en particular. Se trata de un óleo sobre tela de 152 x 195 cm. del máximo exponente del realismo mágico, René Magritte:
The Secret Player, del año 1927.



Se ha ganado un lugar en mis memorias recurrentes ese clima amarronado de colores apagados, dentro de esa imagen otoñal con tendencia al sepia. Persiste en mí la misma sensación de extrañeza que experimenté al apreciarla por primera vez, cuando la observo hoy. Ese opaco ensueño surrealista me absorbe así como envuelve en su atmósfera a esos dos hombres que, vestidos con la indumentaria deportiva que se usaba en las primeras décadas del siglo XX, miran fuera de cuadro hacia la izquierda, como siguiendo la acción de una pelota que nunca veremos (Asumo que allí, en off, se encuentra “el jugador secreto”, aquel que le da título a la obra).
Un armario, abierto de par en par, contiene lo que parece ser la mitad superior de un mannequin femenino y, flotando en la imagen, una tortuga galápagos negra, vuela hacia la izquierda. Los árboles que bordean la senda se encuentran algunos dentro del camino que lleva al fondo de la escena, y otros fuera: Hay un cerco, parece de madera. Los troncos de esos árboles fueron reemplazados por blancas columnas, clásicas de las barandas de madera de algunas escaleras. Todo en la imagen está dotado de rareza. El fondo de la imagen, plena oscuridad. Como si, en un precipicio, se acabara todo, remite a la visión onírica, donde sólo podemos ver hasta un punto, siendo el resto de la imagen material que no apreciamos al soñar ni recordaremos al despertar. En el flanco derecho vemos asomar un telón de teatro, dándole a este sueño la pose de show, sumándole una nueva connotación.
Esta es, entonces, mi elección de esta semana. Una escena surrealista, un clima otoñal y una invitación al dulce y embriagador licor de los sueños.

Para seguir con la tónica de las asociaciones libres ejercidas con total desparpajo en esta cita que nos damos en mi cuarto de arriba (mi cabeza) les dejo un obsequio que, como el cuadro de Magritte, tiene ciertos matices otoñales. Se trata de Keith Jarrett, interpretando “Autumn Leaves”

http://www.youtube.com/watch?v=io1o1Hwpo8Y

Disfrutenlo como lo hago yo, tomándome un vermouth.
Hasta la próxima, nos vemos (en los sueños).


domingo, 5 de julio de 2009

Obsesión 4 – La noche

Cuando bordeamos un abismo y la noche es tenebrosa, el jinete sabio suelta las riendas y se entrega al instinto del caballo. (Armando Palacio Valdés)


Me pongo la bata roja y canto:

“…la noche /
se perdió en tu pelo”

como Roberto Sanchez, pero los veo llegar y me pongo serio.

Ejem, ejem (toz incómoda)


¿Tuvieron la oportunidad de ver “Eyes wide shut” (Ojos bien cerrados), aquella ultima película del gran Stanley Kubrick? ¿En un punto determinado del transcurrir de la película, no experimentaron una extraña sensación de incertidumbre sobre lo que podría llegar a ocurrir, así como la experimentara el mismo protagonista encarnado por Tom Cruise? ¿Nunca se vieron envueltos en una situación similar, en la cual se preguntaron: “¿Qué hago yo en este lugar, a estas altas horas de la noche, y que será de mí si sigo aquí?” pero quisieron permanecer para saber qué pasaría?
Bueno, la noche tiene estas cosas.
Hoy pondremos el spotlight sobre la noche, eterna compañera de los solitarios. Goethe decía: “La noche es la mitad de la vida, y la mejor mitad” y cuanta razón tiene.
Todo lo que ocurre en la noche pareciera teñirse por un extrañamiento brechtiano, pareciera todo acto yacer bajo un patrón de conducta diferente. Se tiene mas cuidado en los movimientos, el silencio prevalece en la ciudad y pone en contraste los sonidos, que, por sutiles que sean, siempre toman el centro del clima sonoro. Los sentidos se agudizan, las pasiones enrojecen y las memorias acechan. El café, por excelencia el sabor predilecto de la noche y sus criaturas, suelta su vapor al aire y dibuja curvas mas femeninas que una flor.

Hoy los invito a sumergirnos en la oscura e hipnótica cadencia de la noche.

Recomiendo, para sentir como opera el valor agregado de la noche sobre cualquier historia, tanto el film de Kubrick citado anteriormente, como la película “After Hours” (Después de Hora) de Martin Scorsese. En la primera encontraremos el valor de la noche en todas las situaciones planteadas. Desde la misteriosa escena que transcurre en la calle donde al Dr. Harford lo sigue sospechosamente un hombre que nunca se le acercará mas de cincuenta metros, pasando por la orgía con las máscaras y el ritual en la mansión, hasta lo bizarro ofrecido por la situación en la casa de disfraces. Algunas de estas escenas acompañadas por la minimalista banda de sonido compuesta por György Ligeti, que te da un jabón que te la voglio dire…
Y, por otra parte, After Hours, que también ofrece un personaje perdido en la noche de los barrios bajos de Manhattan, es revalorizada por la noche como concepto que reviste todo momento de extrañeza.

Revaloricemos nosotros, ahora, esta noche y recordemos una pizca de “Noches Blancas” de Fiodor Dostoievski seleccionando como quien cosecha, dos fragmentos de dicha obra:

“…El silencio reina en la pequeña habitación. La soledad y la indolencia acarician la fantasía. Esta se enciende poco a poco, empieza a bullir como el agua. La fantasía empieza a desbordarse entre alguna que otra llamarada…”

" Y no he vuelto a ver a Nástenka. ¿Entristecer con mi presencia su felicidad, ser un reproche, marchitar las flores que se puso en los cabellos para ir al altar? ¡Jamás, jamás! ¡Que su cielo sea sereno, que su sonrisa sea clara! Yo te bendigo por el instante de alegría que diste al transeúnte melancólico, extraño, solitario... ¡Dios mío! ¿Un instante de felicidad no es suficiente para toda una vida? "

Así como a Goya, en uno de sus caprichos, los sueños (con ellos hablamos de la noche) le producían monstruos, a Dostoievski estas geniales puestas en clima.
A mi me producen obsesiones, de las que ustedes son jueces y esclavos, aunque sea por esta noche. Por lo menos traten de disfrutarlo, la noche nos es dada para eso, si así lo queremos.

Hasta la proxima, buenas noches.

sábado, 27 de junio de 2009

Obsesión 3 – (Blanco o blanco, diferencia de conceptos)

"El hombre feliz es mas raro que un cuervo blanco" (Juvenal)

Escuchando la canción “Ojalá” de
Silvio Rodriguez, casualmente y, por esas extrañas asociaciones que hace la mente, una frase del estribillo (o, mejor dicho, una pequeña parte del estribillo) me condujo inmediatamente a un poema de Ezequiel Ambrustolo (un amigo poeta que me convidó con su libro “La fuerza de las horas” hace unos meses)
La pequeña fracción del estribillo es la siguiente:

“Ojalá pase algo que te borre de pronto:una luz cegadora, un disparo de nieve” (…)

Llama la atención, ¿no? El disparo de nieve. Pues, a mi me llama la atención. Transmite la noción de algo blanco, repentino, terminante y hasta diría purificador. Algo que te borre de pronto. Te limpie, te saque de mi vida sin dejar rastros. ¿Es eso lo que quiere decir Silvio?. Una luz cegadora, algo que tambien se me antoja blanco. Tanto fue así que me condujo al poema de mi amigo, oportunamente denominado Poema Blanco. Lo leemos, lo paladeamos, luego seguimos.



Poema Blanco

Para escribir el otro poema,
el que no vaga
ni se hunde agazapado
en los abismos infernales del bosque
a suicidarse,

El verso de nieve,

Tengo Tu nombre.

Palabras que acompañan al carro del alba.



Como recientemente suscribí en un comentario a un posteo sobre
Hugo Mujica en el blog charlasdeliteratura.blogspot.com, la poesía no se analiza. No voy a subvertir aquí esta norma tan intocable, pero sí voy a basarme en mi propio principio, o en el leit motiv de este espacio: Reflexionar libremente sobre todo aquello que se me pase por la cabeza, haciendo relaciones que, útiles o no, me hacen sentir cómodo para recibirlos a ustedes aquí dentro, que en definitiva son los que habitarán mi cabeza en estos párrafos, para luego quedarse o irse a sus casas (sus cabezas).

Entonces, sigo con lo mío.

El yeite es que esta vez confluyeron en mi conciencia dos imágenes de blanco fulgor pero de disímil fuente de pensamientos. Ezequiel (que plantea con “Tengo Tu nombre” -NdR: Nótese la palabra “Tu” en mayúscula- una dirección a la Providencia) y Silvio, que quiere liquidar un recuerdo borrándolo a toda costa y hasta mencionando la palabra “Disparo”.
Se han conjugado en mí, sin querer, un hombre que le dedica a Dios su obra y otro que, a través de su poética, expresa sus deseos de muerte hacia un recuerdo que lo tiene a mal traer.

Prendamos la licuadora:

Para escribir el otro poema,
Para no verte tanto, para no verte siempre
En los abismos infernales del bosque,
una luz cegadora, un disparo de nieve:
palabras que acompañan al carro del alba.


Amigos, acompañen al carro del alba y la fuerza de las horas los acercará a la verdad: Para algunos Dios, para otros Ojalá.

Hasta la semana que viene, en este mismo blog, a la hora que ustedes quieran.

PD: Gracias Ezequiel (http://elblogdelamanuense.blogspot.com/) por permitirme postear tu obra, un abrazo grande.

lunes, 22 de junio de 2009

Obsesión 2 - (La mujer por el hombre)

Bella soy, oh mortales, como una pétrea flor.
Y mi seno, que a todos por turno ha torturado,
Fue hecho para inspirar al poeta un amor,
Tal como la materia, inmortal y callado. (…)
“Belleza” (de Las flores del mal, de Charles Baudelaire)


Buenas y santas, compañeros. El berretín de esta semana será el sempiterno metejón (qué tanguero que estoy hoy) del hombre por la mujer. La inmarcesible obsesión por su imagen, por su figura. Veamos la siguiente escena:
Exterior – Día – Ruido Ambiente de Ciudad. Una mujer pasa caminando, en la vereda se encuentra parado un hombre esperando el colectivo. La mujer ni siquiera atina a mirarlo, para ella, él es parte de la gris escenografía urbana. Para él, sin embargo, se paralizó el mundo. Se congeló el tiempo. Su corazón pugna por salir a abrazarla. La lírica de Lord Byron y lo más bajo y obsceno se fusionan en su imaginación para dar luz a una frase que resume el sentir de tal pobre criatura caída en la desgracia de la desesperación. (Manto de piedad: no reproducimos la frase) Luego de soltar la lengua con desparpajo, casi susurrando las líneas de su texto, sigue con su mirada al objeto de su deseo que, no detiene su marcha en velocidad crucero, ignorándolo por completo. De estas situaciones, miles. Y a través de la historia, una y otra vez, la figura de la mujer es puesta en el altar de la adoración masculina. Desde las diosas en los antiguos templos de casi todas las religiones hasta los programas de música tropical de los sábados por la tarde, donde a las bailarinas casi se les practica una ecografia transvaginal con la cámara. El hombre muere y mata por la mujer. En el caso de hoy, el hombre muere. Los dejo con Juan Gelman, y su poema Gotan”.



Esa mujer se parecía a la palabra nunca,
desde la nuca le subía un encanto particular,
una especie de olvido donde guardar los ojos,
esa mujer se me instalaba en el costado izquierdo.

Atención atención yo gritaba atención
pero ella invadía como el amor, como la noche,
las últimas señales que hice para el otoño
se acostaron tranquilas bajo el oleaje de sus manos.

Dentro de mí estallaron ruidos secos,
caían a pedazos la furia, la tristeza,
la señora llovía dulcemente
sobre mis huesos parados en la soledad.

Cuando se fue yo tiritaba como un condenado,
con un cuchillo brusco me maté,
voy a pasar toda la muerte tendido con su nombre,
él moverá mi boca por la última vez.

Escuchar al hombre hablar de la mujer no todas las veces es tan agradable, pues no todos los hombres son merecedores de una mujer. Diría que, enteramente, casi ninguno merece tan siquiera la compañía de una, tal premio es exagerado para quien la desprecia y la denigra. No hay en ellos la estatura espiritual y moral para reconocer a la mujer por lo que realmente es: el sutil indicio que nos da la vida para sugerirnos que la verdadera belleza existe y reside en ellas, destinadas a la superioridad, porque les fue dado el poder de dar a luz y la responsabilidad de mantener en el mundo la dosis de sensibilidad y sentido de cuidado que este requiere.
Pero, no quiero extenderme más en detalles sobre ninguno de los detractores del sexo opuesto, a quienes parece que un repollo les dio la vida, o que llegaron viajando en cigüeña desde París.
Por último, para refrendar todo lo que digo, y demostrar que no se trata sólo de la denotación del cuerpo de la mujer, o de lo sensual de su existencia, les dejo un texto de un hombre dedicado a una niña. Se trata de Lewis Carroll, autor de Alicia en el país de las maravillas, en este poema que da comienzo a “Alicia a través del espejo”

Niña de frente pura como un cielo sin nubes
Y ojos de sueño y dicha,
Aunque la ley del tiempo a los dos nos separe
La mitad de una vida,
Acoge como ofrenda este mágico cuento
Con amable sonrisa

¡Cuánto tiempo sin ver tu mirada radiante
Ni oír tu risa fina!
Sé que en tu joven vida no habrá de pervivir
Ninguna imagen mía.
Mas no importa: me basta que escuches ahora el cuento
Que mi pluma te envía

Un cuento que iniciamos en los días brillantes
De aquel cálido estío,
Una simple canción que a acoplar nos servía
Nuestro remar a un ritmo
Cuyos ecos perduran por más que años celosos
Nos sugieran olvido.

Ven, pues, y escucha antes que la voz implacable
-voz terrible y sombría-
Te anuncie y te recuerde, muchacha melancólica,
La cama aborrecida.

Niños viejos ahora, el tiempo de dormir
Nos apremia y agita.

Afuera, escarcha y nieve cegadora y locura
Del recio vendaval;
Adentro, el dulce nido de la infancia que canta
A la luz del hogar.
Al encanto de mágicas palabras, la tormenta
Ya no te arredrará.

Y aunque sin duda, dentro, la sombra de un suspiro
Lata bajo esta historia,
Por los felices días de aquel verano ido
Y el paso de su gloria,
No ajará con su aliento la mágica delicia
Que de este cuento brota.

Espero que hayan disfrutado de esta mezcla caprichosa de consideraciones.
Hasta la próxima semana, donde su tiempo se mezcle con el mío.



sábado, 13 de junio de 2009

Obsesión 1 - (tan simple como una frase musical)

Guerra. Del libro "Iluminaciones", Arthur Rimbaud (1854 - 1891)

Siendo niño, ciertos cielos afinaron mi óptica: todos los caracteres matizaron mi fisonomía.
Se conmovieron los Fenómenos.
-Ahora, la eterna inflexión de los momentos y lo infinito de las matemáticas me persiguen por este mundo donde padezco todos los logros civiles, respetado por una extraña niñez y los afectos enormes.
-Sueño con una guerra, de derecho o de fuerza, de lógica imprevista.
Tan simple, como una frase musical.

Una frase musical, dice aquí quien haya pasado una temporada en el infierno, nuesto bienamado Arthur. Tan simple como una frase musical, dice. Me obsesiona la posibilidad de conmover las fibras mas íntimas de un ser humano con dos o tres notas perfectamente conjugadas. Me obsesiona la capacidad de ciertos compositores de lograr la configuración, la clave exacta, lo simple de una melodía, dibujando en el aire. Caminando mientras hacen el camino. Baldosa a baldosa, flotando sobre un mar de posibilidades. Lennon lo hacía muy bien. Lo hacían muy bien los pioneros del Jazz (menos es mas). Pero esta semana, quien llegó al centro de mi sensibilidad con una composición simple (Formato canción que le dicen. Con un estribillo que se quedó a vivir en mi ducha) es un autor, un músico del cuál, sólo hasta hoy, había podido acceder a escuchar su canción mas popular. Se trata de Yusuf Islam, quien fue conocido como Cat Stevens en los setentas. Y la canción que se ganó mi atención por toda esta semana (eso no quiere decir que haya sido lo único que escuché, pero sí significa que ha formado parte tanto de mis tarareos diarios (una costumbre que no logro sacarme, se me "pegan" con mucha facilidad los temas) como de los compilados que armo en el reproductor winamp en el trabajo, para que corra todo el día) es:

"Wild World"

Now that I've lost everything to you,
You say you wanna start something new.
And it's breaking my heart that you're leaving.
Baby, I'm grieving.

But if you wanna leave, take good care.
I hope you have
A lot of nice things to wear,
But then a lot of nice things
Turn bad out there.

Oh, baby, baby, it's a wild world.
It's hard to get by just upon a smile.
Oh, baby, baby, it's a wild world.
I'll always remember you like a child, girl.

You know I've seen a lot
Of what the world can do
And it's breaking my heart in two
Because I never wanna see you a sad girl.
Don't be a bad girl.

But if you wanna leave, take good care.
I hope you make
A lot of nice friends out there,
But just remember
There's a lot of bad and beware.

Baby, I love you.
But if you wanna leave, take good care.
I hope you make
A lot of nice friends out there,
But just remember
There's a lot of bad and beware.

Dice Rimbaud: "Siendo niño, ciertos cielos afinaron mi óptica"
Dice Stevens: "You know I've seen a lot of what the world can do"
Dice Rimbaud: "...la eterna inflexión de los momentos y lo infinito de las matemáticas me persiguen por este mundo donde padezco todos los logros civiles..."
Dice Stevens: "But then a lot of nice things turn bad out there"

Uniéndolos caprichosamente, dejemos que canten a dúo Arthur y Cat, mientras esperamos que se me pase el efecto de esta semana. Pueden esperarme, o irse si quieren...

..."But if you wanna leave, take good care.
(pero si quieres irte, ten cuidado)
I hope you make a lot of nice friends out there,
(espero que hagan muchos amigos por ahí)
But just remember, there's a lot of bad and beware".
(pero recuerda, que hay mucho mal y ten cuidado)


Hasta la próxima semana (obsesión).

Les dejo el link del video, disfrutenlo:
http://www.youtube.com/watch?v=4ihaOLOt29U